CUEVA DEL ESPIRITU SANTO
Enrique Barillas a ingresar en cueva
Espíritu Santo
HACE 10 MIL AÑOS ANTES DE J.C.
RUPESTRE= ROCA.
Fue
en el continente africano que surgieron los primeros seres humanos, según los
estudios científicos de la actualidad. Nuestros ancestros se expandieron de
África hacia otras regiones de la Tierra. Estas migraciones se produjeron
durante miles años. Una de esas regiones fue América. El continente americano
fue probablemente uno de los últimos en ser ocupado por el ser humano dado su
lejanía de África y pocos accesos geográficos hacia ella.
El
poblamiento de América comenzó mucho antes de la llegada de los europeos en el
año 1492 (Cristóbal Colon y el descubrimiento de América). A partir del siglo
XIX, los investigadores se interesaron en estudiar acerca llegada del hombre a
América.
Es
así que los arqueólogos iniciaron las primeras excavaciones en el territorio
americano en busca de evidencias que pudiesen esclarecer o por lo menos dar
pistas confiables acerca del origen del hombre americano. Hasta hoy se discute
mucho como ocurrió este poblamiento de América. Existían varias teorías que
explican el origen del hombre americano.
La
mas aceptable y conocida es la teioría del estrecho de Bering.
Un
salvadoreño náufrago demuestra otra teoría
posible:
Un salvadoreño náufrago ha demostrado que así
como él llegó tan lejos de América a islas Marshall pudo llegar a la inversa de
las islas de Asia a América.
El
náufrago salvadoreño José Salvador Alvarenga pudo explicar su viaje a las
primeras personas que encontró en las islas Marshall gracias a algunas palabras
de español aprendidas por los isleños con la caricatura “Dora la exploradora”,
según confirmó este fin de semana un estudio norteamericano.
Alvarenga
llegó al atolón Ebon al sur de las remotas islas Marshall hace dos semanas, 13
meses después de zarpar de México en una lancha de pesca de 7 metros de eslora
en material de fibra de vidrio, cuyos motores se averiaron y se quedaron sin
hélices.
El
náufrago, que llegó al archipiélago vistiendo apenas un calzoncillo hecho
jirones, y con el cabello y la barba muy crecidos, aseveró que había
sobrevivido alimentándose de aves y tortugas que cazaba con la mano, bebiendo
agua de lluvia, su propia orina y la sangre de los quelonios.
Sin
embargo, hasta el momento se desconocía casi todo de sus primeros encuentros
con los habitantes de Ebon.
Alvarenga
“consiguió arrastrar su embarcación a nado” hacia la orilla de una isla del
atolón el 29 de enero en la noche, explicó la alcaldesa de Ebon, Ione de Brum.
El
náufrago, cansado, se durmió en la arena, donde el canto de los gallos lo
despertó al alba. En la isla vecina en la que desembarcó el náufrago, separada
por un brazo de mar de pocos metros, sus dos únicos habitantes, Amy Libokmeto y
Russell Laijedrik, vieron a un hombre que gritaba en una lengua incomprensible
y agitaba los brazos con un cuchillo en la mano.
“No
teníamos miedo, pero estábamos sorprendidos”, indicó Libokmeto. “Fuimos hacia
él. Yo le decía algunas palabras en inglés señalando el cuchillo y diciéndole:
‘Déjalo, déjalo’”, añadió.
Alvarenga,
con el pelo largo y hambriento, dejó inmediatamente el cuchillo y “se desmoronó
en la playa”, apuntó la habitante.
Los
dos isleños le prepararon panqueques, mientras el hombre escribía en un papel
algunas palabras. Laijedrik tomó el escrito y se dirigió a la isla principal
del atolón para alertar de la presencia del náufrago.
La
alcaldesa del atolón reunió a un pequeño grupo formado por el responsable
sanitario, el jefe de la Policía y la única extranjera residente en Ebon, una
estudiante noruega de antropología, y se dirigió con algunas provisiones de
cocos y bananas.
El
hijo de la alcaldesa conocía algunas palabras de español, que aprendió “viendo
con sus hijos los dibujos animados de ‘Dora la exploradora’ en televisión”,
explicó De Brum. Con estas nociones y los dibujos trazados por el náufrago, el
grupo comprendió finalmente su historia.
Los
diplomáticos que estuvieron con el náufrago tras su rescate indicaron que su
testimonio era coherente con sus afirmaciones y con los informes sobre su
desaparición en México.
Las
autoridades de México corroboraron hoy la veracidad de la historia contada por
el pescador salvadoreño, José Alvarenga, quien asegura que pasó más de un año a
la deriva en el Pacífico en una pequeña embarcación.
"Sabemos
que la compañía pesquera para la que trabajaba José Alvarenga presentó un parte
de su desaparición frente a las autoridades mexicanas en noviembre de 2012, lo
cual corrobora la historia del náufrago", dijo a Efe el embajador de
México en Filipinas, Julio Camarena, en una entrevista telefónica.
Alvarenga,
hallado la semana pasada en un remoto atolón de las Islas Marshall, explicó que
había zarpado de México a finales de 2012 en una expedición de pesca de
tiburones pero que una tormenta alejó de la costa su embarcación de siete
metros y le dejó a la deriva en el Pacífico.
El
embajador indicó que la condición física de Alvarenga es la que cabría esperar
de alguien que ha estado más de un año a la deriva en alta mar: "Está
lánguido y muy débil".
Viaje
a la MÁQUINA DEL TIEMPO: CORINTO, MORAZÁN
El Tacuscalco y el Espíritu Santo
Tacuscalco me hizo reflexionar ¿hasta dónde desconocemos o sobreestimamos nuestras señales de identidad, nuestra historia, que para muchas sociedades son sagradas?
Hablando de patrimonio cultural, esta vez me refiero al tema de Tacuscalco y a la ciudad de Corinto, departamento de Morazán, donde se encuentra la cueva del Espíritu Santo. Aludo a ellos como temas de mi vida como escritor, los dos casos. Explico: desde niño escribí poemas, y a los 28 años me pasé a la novela. Todo porque me encontré una carta de don Pedro de Alvarado dirigida a Hernán Cortés, que jamás la había visto incluso en mis estudios superiores, llamado Doctorado de Jurisprudencia y Ciencias Sociales.

Comentarios
Publicar un comentario